Hace calor y Los Poli-amorosos han Salido del Closet

Sinceremos las relaciones que ya termina el año

Desde hace un tiempo se ha popularizado a través de las redes sociales, el término “poli-amor”
Lo ves en grupos de Facebook, en magazines de TV donde los conductores reciben asombrados a un varón rodeado de dos jóvenes que presenta como sus novias o una mujer embarazada que vive con cuatro hombres  que decidieron llevar adelante el embarazo entre todos como una sociedad tribal.

Pero ¿qué es el poli-amor? Se trata en principio de ampliar la manera en que se dan las  relaciones de pareja,  hablamos de más de  dos personas,  más de una manera de vincularse. Una mujer puede tener un novio principal y otro secundario, suena raro pero es así. A su vez entre los varones puede o no haber una relación de acercamiento, una mujer con otra y un varón podría ser otra opción de pareja.  Diferentes configuraciones que operan con la intención de que sus partes sean felices. Hay reglas, no se trata de libertinaje, sino  de  establecer  responsabilidad afectiva entre los vínculos. El poli-amor no es engañar al cónyuge,  es  una condición en que todos están enterados,  se trata de un pacto donde prestan conformidad a la dinámica de la relación durante el tiempo que esta dure.

La explicación:
Siempre existió quien no se conforma con una relación tradicional y fantasea con romper ese corcet  cultural que dice cómo llevar tu vida puertas adentro. Esa represión en términos psicoanalíticos, con el tiempo produjo un efecto expansivo como un resorte que libera energía hacia un plano de mayor libertad. Vivimos en esos días.

El poli-amor empieza a extenderse es porque  la mirada condenatoria de la sociedadse debilita. Es un proceso que se da por razones, no es azaroso. Y esto se debe a que comienza a girar una suerte de espiral de silencio en sentido inverso y se empieza a hablar del tema, a medida que más personas hablan del tema,la opinión pública cambia, porque se aceptar lo que la mayoría acepta y se teme una sanción social si se lo contradice y a medida que más personas se animan a declararse como tal,se diluye el tenor condenatorio.


Desde la lejanía pueden parecer no más que relaciones múltiples desordenadas para el ojo del voyeur en categorías ordenatorias.
 Hablamos de aquel vecino que tenía dos mujeres  y no se podía decidir por ninguna y terminaba pendurando entre ambas personas hasta que una se enteraba y estallaba la tercera guerra mundial con que las probabilidades de que nuestro sujeto termine sin el pan y sin la torta eran bastantes. Hoy se puede evitar eso con un paso muy simple: sincerando.
Esta práctica siempre fue algo subterráneo, ubicada en los bordes de la cultura aceptada, subsistía tenuemente en formas como el intercambio de parejas, pero aun así nunca emergió del todo al primer plano.

Con esto de la ruptura del modernismo y la flexibilización de las identidades,  mucha gente decidió hacer obvio lo obvio y se empezaron a dar por sentado que sentían atracción por más de una persona y que algunos se aburrían en sus matrimonios. Y como en todo mundo nuevo enseguida salieron las clasificaciones y comenzaron a nacer términos comotriejas, cuatrejas y hasta se acuñaron otros para definir a los actores que participan en este tipo de vínculos, como el caso del “Unicornio”,una tercera persona que se suma a una pareja ya establecida  pero que denota la fantasía de encontrar a una persona que encaje en los términos de ambos miembros, un juguete destinado al placer de ambos.

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